Orongo, la historia tras un pueblo

En el “ombligo” del mundo se encuentra una isla en que leyendas, tradiciones y cultura se unen formando una combinación de interés mundial, esta es Isla de Pascua y en ella vive un pueblo orgulloso de su historia, el pueblo rapa nui.

La historia de este pueblo se encuentra dentro de los múltiples secretos que esconde la isla, pero hay un lugar que cuenta a viva voz uno de los momentos más importantes de la isla, esta es la aldea ceremonial de Orongo.

Ubicada a 8 kilómetros del principal núcleo urbano de la Isla, Orongo esconde dentro de sus construcciones la historia de un pueblo. En él se pueden encontrar casas construidas con piedras planas, así como petroglifos que simbolizan elementos importantes de su cultura, como la fertilidad, el Tangata Manu u hombre pájaro y su dios creador Make-Make.

La historia habla de la importancia de este lugar pues en él, específicamente en el siglo XVI, se llevaba a cabo la ceremonia anual del Tangata Manu. Esta básicamente buscaba elegir al guerrero más fuerte de la isla, el cual contaría con la gracia de su dios creador Make-Make y ayudaría a su grupo a tener mayor abundancia.

Quienes participaban en la ceremonia, los Hopu Manu, eran los representantes de los dos grupos presentes en la isla y que se encontraban confrontados para obtener este beneficio, es decir, de la confederación del sureste (Tu’u Hotu Iti) y de la del noreste (Tu’u Aro). El nuevo Tangata Manu era rapado y pintado de blanco y rojo. Luego, empuñando el Ao, bajaba en procesión a Mataveri, esta ceremonia se desarrolló por aproximadamente 200 años, siendo el último guerrero elegido Rukunga, en el año 1886-1887.

Para acceder a la aldea, sus visitantes deben pasar por el borde suroeste del cráter del volcán Rano Kau, cuya forma recortada sobre el mar otorga una vista impactante. Además desde este punto se puede ver los islotes  Mou Nui, Motu Iti y Motu Kao Kao, donde llegaban a anidar los Manutaras (Gaviotín Apizrrado, Stema fuscata, o el Gaviotín Pascuense, Stema lunata) cada primavera. Actualmente, los isleños cuentan con orgullo la historia de sus guerreros más fuertes y es fuente cultural para sus visitantes.

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